miércoles, 18 de abril de 2007

Ha muerto un gran amigo

Me esfuerzo en asimilar que la vida de Mario ha terminado; me cuesta cerrar una puerta que la tenía siempre abierta para el diálogo franco sobre temas comunes. Con él compartía inquietudes sobre temas trascendentales. Lo voy a extrañar; me deja un gran vacío. Conste que nuestros encuentros no eran frecuentes para los fines expuestos, sino muy ocasionales. Pero yo sabía que con él podía hablar de ciertas cosas a calzón quitado.
Como sentía una gran necesidad de compartir mi dolor la busqué a la mujer más maravillosa que se ha cruzado por mi vida (la conozco solamente por Internet), Maria Elena. Le pedí a ella que me diera el hombro para posar la cabeza en busca de paz, de consuelo. Ella no me podía fallar: me sentí acompañado, comprendido, consolado. Gracias Elena.

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