Una llamada telefónica me sorprende: es ella, mi hija Jazmin que me invita a almorzar con ella y los nietos en el patio de comidas de un supermercado. Genial. "A las 12 en punto estaré allí" fue mi respuesta. Y así fue.
Nos reencontramos después de 5 meses. Magnifico reencuentro, pues lo he encontrado a ella y los nietos muy bien f´sicamente. Dios sabrá cómo se encuentran en verdad. La ansiedad de verlos, estrecharlos ha sido satisfecha, si bien, otras muchas dudas deambulan por mi mente y corazón.
sábado, 29 de septiembre de 2007
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