martes, 31 de julio de 2007

AYER HIZO UN MES DE TU PARTIDA PAPÁ

Ayer, papá, hizo un mes que estabamos velando tus restos mortales en la salita. De algún modo estabas allí, lo sé, pero en el fondo, se acercaba la hora en el que nos separaríamos de tus restos. Parecía un sueño aquello, y hoy, un mes después, parece lo mismo: tú estás aquí de algún modo. Claro que tu sillón ya no está, si bien, hacía semanas que estabas postrado en cama sin poder comer, sin hablar casi, sin poder moverte por tí mismo. Papá, eso ya no era vida, lo sé. Y en mi intimidad le pedía al Dios tenga piedad de tí y te llevara a su presencia, pues ya no vivías, solamente estabas allí.
Hace un mes, sí. Fuimos al cementerio a visitar tus restos, sabiendo bien que tú no estabas allí: tu espíritu está en donde debe estar, pues si de algo estoy seguro es que el alma es inmortal y tu estás vivo y muy cerca de cada uno de nosotros. Sobre todo, creo, que estás muy cerca de quien más cuidó de ti: Nenei, tu hija, mi hermana, que día y noche ha estado a tu lado. Cuida mucho de ella, papá. Tú lo puedes hacer ahora mucho mejor que cuando vivías aqui con ella. Ayer te prendieron una vela, signo de veneración a tu memoria, signo de la presencia espiritual: el fuego, símbolo de vida. No te llevamos flores, pero en la próxima te las llevaremos y de color azul, como azules fueron tus sueños, azules tus pensamientos, azules tus amores, azules tus sentimientos, azules tus actos, azules tu amistad, tu paternidad, tu vida toda.

lunes, 9 de julio de 2007



Hija, recorriendo mi album de fotos siempre llego a esta foto que me trae un doloroso recuerdo de tí, pues tienes una actitid de víctima y de tristeza que me conmueve como padre. Me pregunto si no seré yo el culpable de tanta tristeza que tiene tu pose, tu rostro, tu sonrisa que parece más llanto que alegría. Todos los días estás en mi memoria, pero respeto tu decisión de que no te moleste, pues tú y tu entorno creen que yo soy un factor de división. Tal vez tengas razón, y respeto tu decisión. Me pregunto si merezco semejante castigo, pero el que juzga no soy yo, sino tú. Tendrás tus razones, seguro; están expuestas en tus dos cartas que me has dejado en la casa cuando te marchaste. Igual debes saber que te quiero como a una hija; ni más ni menos que a los demás, aunque tu pienses y sientas lo contrario.
Espero poder verte pronto a tí y tus hijos. Dale un abrazo a Mapu a quien de verdad lo extraño mucho, pues hemos convivido unos meses juntos en la casa y le he tratado de dar todo el trato de nieto que se merece. Esto también me cuestionas en tu carta, pero bueno, es la percepción que te he dado, seguramente.
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sábado, 7 de julio de 2007

HACE YA OCHO DIAS

Papá, hace ya ocho días que has partido y estoy pensando: cuántas veces a mi "¿Cómo estás?" , siempre has respondido con un contundente: "Iporante" (Muy bien). Otras veces respondías: "Aicové, amanó ayá" (Vivo la vida, mientras la tengo). Papá, nunca en tus labios una queja, si no es para pedir justicia para los demás, para los débiles. Dar, dar y dar... eso fue tu norte en la vida siempre. Has muerto, papá, sin dejar nada, pues viviste sin tener nada (me refiero a las cosas), pero lo has dado todo, su niñez a tus hermanos, tu juventud a la patria, tu adultez a tus hijos, tu madurez a los nietos, tu vida toda para el prójimo cercano y lejano. Y algo muy destacable en ti ha sido tu preferencia por los niños. Recuerdo que estando yo de visita a casa, despues de meses de ausencia, tú cortabas nuestra amena conversación para ocuparte de un niño que pasaba y que te saludaba: "mba'eichapa del Eladio" (¿Cómo estás Don Eladio?). Antes me moletaba eso; hoy te admiro, papá.
Mañana tenemos la misa en tu memoria. Estoy seguro que tú estarás con nosotros, muy cerca, muy cerca. No te imaginas cuánto desearía saber de encuentro con el Señor. Estás en paz, papá, lo sé, porque has sido un hombre muy bueno.

lunes, 2 de julio de 2007

EL DÍA DESPUES...

Papá, hace ya dos días que te hemos dejado en el cementerio. Tu rostro, tu mirada, tu calor, tus palabras, tus consejos, tus historias, tus memorias ya no los tendremos nunca, si bien, todos ellos permanecerán con nosotros de una manera viva. Escribo esto con un nudo en la garganta: papá es la forma de sentir que te extraño de verdad.

He llamado a Nenei quien está en la casa en donde has convivido con ella, con mamá y la tía. Ellas sufren en carne viva tu ausencia, pues, sienten tu ausencia en el mismo espacio físico: tu sillón, tu piesa, tu cama, tu hamaca, tus cosas, tú, sí, tu mismo que formas parte de todo ese ambiente, ese escenario que has creado tú con tus manos, con tu mente, con el corazón, con tu amor, tus sueños. Como 25 años han pasado en ese nido que has construido. Ellas, mi hermana, mamá y la tía te extrañan más que todos.

Hoy he ido a cobrar el último salario que te corresponde y que se lo voy a llevar a Nenei para que ellas vayan sobreviviendo con ello. No te preocupes, papá, que yo estaré con ellas mientras vivamos y tú, ni lo dudo, nos estarás guiando siempre, minuto a minuto.

Papá, descansa en paz, es tu momento. Saludos a Jesus, a Maria, a José y al Padre Eterno.

domingo, 1 de julio de 2007

MI PADRE PARTE PARA LA ETERNIDAD

29 de junio 2007:
Ayer a la noche , me llama mi hermana, por indicaciones de mi madre, que era conveniente que pase la noche con ellos en la casa de mis padres. Me fui para allá. Me quedé a cuidar el "sueño" de mi padre. A las 02.10 horas le pregunto si no se quiere poner en posición de costado para descansar y tratar de dormir. "Si quiero" fue su respuesta balbuceada. Lo coloqué en tal posición. Balcuceó unos minutos y luego se quedó dormido, respirando con cierta dificultad. Siendo las 05:50 horas se levanta mi hermana para prepararle su desayuno con el polvo ADN. Me levando yo a revisarlo y lo encuentro con las manos muy frías y lo palpo encontrandolo ya sin vida. Se quedó en la misma posición en que lo puse y falleció, estimo, estando durmiendo. Ese corazón que desparramò cariño, ha dejado de latir.
Papá, que Dios te tenga en su gloria: descansa en paz.