miércoles, 10 de diciembre de 2008
ALGO PASA... NO FALTA MUCHO...
Ñandeyara'i oñandu jhina oïjha temiandu che anga mbytepe. Nadaikuaai mba'epa.
domingo, 17 de agosto de 2008
¿LA SALUD DE MAMÁ AHORA...?
Hace un año que se falleció papá y comienza la declinación de la salud de mamá: presión alta permanente. Ya hemos realizado todos los controles posibles y seguimos en la misma.
Es dura la vida, sin dudas, para quien es responsable. Lo dije antes respecto de mi papá, y lo reitero en este momento: la verdadera heroina de toda esta historia es mi hermana, quien vive las 24 horas del día pendiente del cuidado de nuestros (pareciera que fuera sóla suya) padres.
Esta vez me guardaré mis intimidades, pues me encuentro también en una crisis emocional que por ahora voy a dejarla de lado. Por suerte la tengo a Cinthia a mi lado quien me da mucha fuerza, mucho cariño, mucho amor; con sus apenas veinte años. Esa es la cuestión: nadie acepta esta relación. A buen entendedor... pocas palabras.
Es dura la vida, sin dudas, para quien es responsable. Lo dije antes respecto de mi papá, y lo reitero en este momento: la verdadera heroina de toda esta historia es mi hermana, quien vive las 24 horas del día pendiente del cuidado de nuestros (pareciera que fuera sóla suya) padres.
Esta vez me guardaré mis intimidades, pues me encuentro también en una crisis emocional que por ahora voy a dejarla de lado. Por suerte la tengo a Cinthia a mi lado quien me da mucha fuerza, mucho cariño, mucho amor; con sus apenas veinte años. Esa es la cuestión: nadie acepta esta relación. A buen entendedor... pocas palabras.
martes, 22 de julio de 2008
EXPLOSION EN LA OFICINA...
Ayer, 22 de julio ha sido un día muy duro en la oficina. He aguantado por mucho tiempo los pisotones por parte de Fernando Ramírez en su afán de demostrar que él es el que tiene el poder. Se solaza en humillarme cuestionando todo lo que hago, todo lo que digo, todo lo que escribo, todo cuanto pido, etc. Ayer llegó a colmarse el vaso por enésima vez y explotó la bomba: lo mandé "a freír espárragos" (lo mandé a la puta). Se han acabado la paciencia, la tolerancia, las buenas costumbres, la educación, el buen modo; pues con ello no he podido torcer los hechos en el que reinaba el ansia ilimitado de poder de esta persona y tuve que poner fin a esta situación, de la manera que no era mi estilo, ni de mi agrado: violentamente. He renunciado al cargo de Sub-Gerente de Atención al Cliente para no seguir dependiendo de él. Esa renuncia es indeclinable, pues con él ya no hay forma de rehacer el tejido de relacionamiento que implique confianza, respeto, educación, colaboración, buena voluntad, unidad de criterio, etc. Pensamos muy distintos, tenemos escalas de valores muy distintos.
Y para terminar este día, llego a casa, y me encuentro con mi "esposa" que me recrimina al escuchar que le comento telefónicamente a mi hija Raquel lo sucedido en la oficina, de ¿Por qué no se lo conté a ella? Ese fue el primer encontronazo. Ella dijo además que yo la llamé a mi hija, cosa que no es verdad: mi nieta Ceci me llamó y aproveché para hablar con su madre. Me molestó el hecho de que mi esposa se sintiera menos porque hice un comentario a mi hija, antes que a ella y sobre todo que me acuse de haberla llamado... NO la llamé.
Bueno, al fin nos sentamos el la computadora y le mostré a mi esposa todo lo que pasó. Lastimosamente chocamos de nuevo porque me dijo: "eso pasa porque tú se lo permitís...". Se refería el hecho de haber llegado a amenazarlo a "matarlo" a Fernando. Esa frase me la repitió antes respecto a que Gloria (mi ex-esposa) me hizo todo lo que me hizo "porque yo se la permití" y lo mismo me dijo respecto a Tersa, mi segunda ex-esposa. Yo nunca forcé a nadie a que me respeten, sino que yo respeto tanto y creo que eso me da derecho a ser respetado. Si no lo hace la otra persona, según yo creo, el respeto no se tiene por decreto, sino se conquista siendo uno respetuoso y respetable. Yo me considero respetuoso y respetable. Si la gente no me respeta, no es un problema mío. Y si llega el momento en que tanto me avasallan, bueno, reacciono de la última manera en que me queda, cuando ya no hay otra forma: la violencia. Eso es lo que ocurrió con Gloria (me divorcié), con Teresa (nos separamos y cuando pido el divorcio, ella por venganza me pide plata), con Fernando, chocamos violentamente y renuncio a depender de él.
Esa es la historia de ayer y que lamentablemente llegó hasta mi casa y pasé "una noche más" leeeeeeeejos de mi esposa y ella de mi. Eso es lo más me duele, pues la amo tanto, me ama tanto, y sin embargo hay algo que nos aleja siempre: el pasado de uno y de otro: yo, con dos matrimonios fracasados en los que me han humillado como varón y me han mentido. Ella, la han humillado tanto, la han acosado tanto, la han violentado tanto, que también tiene heridas profundas que juntos tratamos de ayudarnos, pero quedan aún heridas. Sabemos que los dos no somos culpables de los males del pasado, pero somos nosotros (Cinthia y Sergio) que pagan el precio de ese pasado. Pero no nos vamos a entregar. Ella me ha devuelto mi autoestima: hoy me considero un varón en mayúsculas y me río de Gloria y de Teresa. Eso gracias al amor de una "niña" de 19 años que me ha devuelto la vida. Yo he tratado de ayudarla también a mi Cinthia en superar ese fatídico y duro pasado. Creo que estamos en buen camino. Lástima que, repito, los dos tenemos que pagar el precio por nuestros pasados en que otros nos han dañado tanto. Lo vamos a lograr y moriré en sus brazos y le dejaré una herencia: una corta vida de verdadero amor en el que ella se convierta en una gran mujer, una gran novia, una gran esposa y una GRAN MADRE cuando yo ya no esté. Sus hijos serán míos siempre, aunque no lleve mi sangre.
Otro día voy a escribir sobre ese tema: ¿Por qué no tenemos hijos?
Y para terminar este día, llego a casa, y me encuentro con mi "esposa" que me recrimina al escuchar que le comento telefónicamente a mi hija Raquel lo sucedido en la oficina, de ¿Por qué no se lo conté a ella? Ese fue el primer encontronazo. Ella dijo además que yo la llamé a mi hija, cosa que no es verdad: mi nieta Ceci me llamó y aproveché para hablar con su madre. Me molestó el hecho de que mi esposa se sintiera menos porque hice un comentario a mi hija, antes que a ella y sobre todo que me acuse de haberla llamado... NO la llamé.
Bueno, al fin nos sentamos el la computadora y le mostré a mi esposa todo lo que pasó. Lastimosamente chocamos de nuevo porque me dijo: "eso pasa porque tú se lo permitís...". Se refería el hecho de haber llegado a amenazarlo a "matarlo" a Fernando. Esa frase me la repitió antes respecto a que Gloria (mi ex-esposa) me hizo todo lo que me hizo "porque yo se la permití" y lo mismo me dijo respecto a Tersa, mi segunda ex-esposa. Yo nunca forcé a nadie a que me respeten, sino que yo respeto tanto y creo que eso me da derecho a ser respetado. Si no lo hace la otra persona, según yo creo, el respeto no se tiene por decreto, sino se conquista siendo uno respetuoso y respetable. Yo me considero respetuoso y respetable. Si la gente no me respeta, no es un problema mío. Y si llega el momento en que tanto me avasallan, bueno, reacciono de la última manera en que me queda, cuando ya no hay otra forma: la violencia. Eso es lo que ocurrió con Gloria (me divorcié), con Teresa (nos separamos y cuando pido el divorcio, ella por venganza me pide plata), con Fernando, chocamos violentamente y renuncio a depender de él.
Esa es la historia de ayer y que lamentablemente llegó hasta mi casa y pasé "una noche más" leeeeeeeejos de mi esposa y ella de mi. Eso es lo más me duele, pues la amo tanto, me ama tanto, y sin embargo hay algo que nos aleja siempre: el pasado de uno y de otro: yo, con dos matrimonios fracasados en los que me han humillado como varón y me han mentido. Ella, la han humillado tanto, la han acosado tanto, la han violentado tanto, que también tiene heridas profundas que juntos tratamos de ayudarnos, pero quedan aún heridas. Sabemos que los dos no somos culpables de los males del pasado, pero somos nosotros (Cinthia y Sergio) que pagan el precio de ese pasado. Pero no nos vamos a entregar. Ella me ha devuelto mi autoestima: hoy me considero un varón en mayúsculas y me río de Gloria y de Teresa. Eso gracias al amor de una "niña" de 19 años que me ha devuelto la vida. Yo he tratado de ayudarla también a mi Cinthia en superar ese fatídico y duro pasado. Creo que estamos en buen camino. Lástima que, repito, los dos tenemos que pagar el precio por nuestros pasados en que otros nos han dañado tanto. Lo vamos a lograr y moriré en sus brazos y le dejaré una herencia: una corta vida de verdadero amor en el que ella se convierta en una gran mujer, una gran novia, una gran esposa y una GRAN MADRE cuando yo ya no esté. Sus hijos serán míos siempre, aunque no lleve mi sangre.
Otro día voy a escribir sobre ese tema: ¿Por qué no tenemos hijos?
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