sábado, 7 de julio de 2007

HACE YA OCHO DIAS

Papá, hace ya ocho días que has partido y estoy pensando: cuántas veces a mi "¿Cómo estás?" , siempre has respondido con un contundente: "Iporante" (Muy bien). Otras veces respondías: "Aicové, amanó ayá" (Vivo la vida, mientras la tengo). Papá, nunca en tus labios una queja, si no es para pedir justicia para los demás, para los débiles. Dar, dar y dar... eso fue tu norte en la vida siempre. Has muerto, papá, sin dejar nada, pues viviste sin tener nada (me refiero a las cosas), pero lo has dado todo, su niñez a tus hermanos, tu juventud a la patria, tu adultez a tus hijos, tu madurez a los nietos, tu vida toda para el prójimo cercano y lejano. Y algo muy destacable en ti ha sido tu preferencia por los niños. Recuerdo que estando yo de visita a casa, despues de meses de ausencia, tú cortabas nuestra amena conversación para ocuparte de un niño que pasaba y que te saludaba: "mba'eichapa del Eladio" (¿Cómo estás Don Eladio?). Antes me moletaba eso; hoy te admiro, papá.
Mañana tenemos la misa en tu memoria. Estoy seguro que tú estarás con nosotros, muy cerca, muy cerca. No te imaginas cuánto desearía saber de encuentro con el Señor. Estás en paz, papá, lo sé, porque has sido un hombre muy bueno.

No hay comentarios: