Hace una semana que estamos en el baile con la salud de mi padre, pues a medida que pierde la racionalidad, va decayendo en vitalidad. Vive una vida ficticia, pues fantasea permanentemente y por ello no duerme, sobre todo de noche, en el que no nos tiene a todos a su alrededor. Para colmo hace mucho frío, y no sale afuera a distraerse. De hecho ya no camina, sino sentado en un sillón y una silla de ruedas.
El centro del problema es que no duerme ni deja dormir: se vuelve muy impertinente y parecería que busca ser el centro de las atenciones en todo momento. Quizás, su soledad mental, al tomarle la demencia senil, lo atormenta tanto que se distrae con cosas como que se le estire los brazos, que las piernas, que el cuello, que la cintura, etc.
Ante este hecho, consultamos con su médico si podemos darle algo para calmar su ansiedad y que se duerma de noche y nos deje dormir al resto. Me recomendó consultar a un psiquiatra, pues con sus 93 años, más el mal de chagas muy avanzado atacando su sisteme digestivo (no puede tragar sino cosas licuadas y coladas, y evacua solamente con ayuda diaria de enemas) y el corazón que lo tiene agrandado trabajando a menos potencia. Le recetó un ansiolítico y un medicamento para el cerebro (nemocebral). Con esa medicación se durmió la primera noche bastante bien. Alleluya. Pero la alegría duró poco, pues de día volvimos a lo mismo. Entonces le recetó que tome también de día la misma medicación. Con eso, lastimosamente, perdió movilidad. Y como consecuencia se nos complica más la cosa al no evacuar. Ayer ya amanecimos que no puede mover la lengua adecuadamente y no se le entiende nada y no traga la comida, aunque la misma sea licuada y colada. Vamos decayendo.
Acudimos nuevamente al clínico quien ayer al mediodía le hizo poner sueros y medicamentos en los mismos. Así pasamos la noche, sin dormir, naturalmente, cuidando que no desconecte el punzocat (aguja para el suero).
Amanecimos igual, si bien a la noche logramos con los enemas evacuar algo de materia fecal. Hoy a la mañana lo volvimos a intentar con menor resultado. Sigue inchada la panza, no quiere comer y no tiene fuerzas para sentarse siquiera: no tiene equilibrio inclusive.
Es triste verlo que el fin se va acercando. Lo "bueno" es que, tengo la impresión, de que él no es consciente de ello. Ojalá.
Tengo que salir corriendo, porque se acabó el suero y tengo que llevar.
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