jueves, 7 de junio de 2007

FUI CRUEL CON MI PADRE ENFERMO

Iba comenzar poniendo excusas del por qué anoche he sido tan duro con mi padre. No hay excusas; el viejo se merece toda la paciencia del mundo. En su demencia senil (93 años) no puede dormir y delira hablando todo el tiempo. Para colmo tiene puesto el punzocat con sueros, sumado su mal de chagas, que no puede defecar, tiene el vientre inchado, no come pues no puede tragar, etc. Al pobre, le pedí que descansara y dejara descansar pues pasar sin dormir nos hace daño a todos. No habia caso. "Me quiero dar vuelta, me quiero sentar, quiero salir afuera, que me estiren del brazo, que el cuello, que la cintura..." Se destapa tirando sus cobijas. Al final lo reté fuerte diciendole que no puede ser que no "comprenda" que es de noche y que tenemos que dormir todos. Y me responde con la inocencia de un niño: "qué cruel que soy con todos... pero no sé que me pasa". Cuánto me duele hoy el haber sido duro con el viejo que dió todo para que yo sea quien soy: ¡qué ingratitud de mi parte!.
Se me alborotan excusas en la mente del por qué fui duro pero no los voy a mencionar: no sirven. No es justo mi comportamiento: no señor.

No hay comentarios: