martes, 8 de mayo de 2007

NO SOY DIOS... PERO...

En las noches de insomnio pienso en mis hijos y sus familias, pienso en mis padres y en mi hermana quien es la HEROINA en cuidar a mi papá de 93 y mama de 87 años más una tía de 88, hermana de mi padre. Me pregunto ¿qué puedo hacer para que estén todos bien? En el caso de mis padres, más me preocupa mi hermana, a quien admiro profundamente por el espíritu que tiene, pues ella sola atiende a los tres viejitos/as. Mi ayuda se limita a estar con ella los sábados acompañándola y estar siempre dispuesto a irme a estar a su lado cuando el caso lo requiera; cuando uno de ellos cae enfermo. Esto es frecuente, y en algunos casos han sido graves y largos. Si existe el cielo, esta hermana mía lo tiene ganado sobradamente: ha vivido para los demás, renunciando a la propia. Una vida dedicada a los demás.
De los hijos, doy gracias a Dios de que todos han formado familia. Uno se ha separado, pero mantiene relación responsable con su hija que vive con la madre. Nahyr, mi nieta vive en Clorinda. La veo poco. Cecilia, la hija de mi hija mayor es la que más comunicada está conmigo, pues ella misma, con sus 4 años, disca el teléfono de la casa y charlamos todos los días; "habla" con los perros que están en casa, que una dice ella ser su "hermana", pues es la perra de su mamá que se quedó en la casa, y otra que es la perrita de mi hija menor, que también quedó en la casa y dice ser su "prima". Mi hijo menor no tiene hijos.
Estas cosas llenan mi vida y ocupan mis noches. Pero a las noches vienen las preocupaciones como las mencionadas: por mi hermana y mis padres, por mi hija menor Jazmín, quien se casó con un muchacho que aún no está formado para el efecto y tiene carácter muy violento. Eso ya ha motivado una separación, que hace semanas se reconstruyó, muy a pesar mío. Pero qué puedo hacer? Pienso en los niños, pues tiene uno de 1 año 6 meses y uno de un mes. Tengo temor de que el salario que gana el marido no alcance y vivan precariamente. Nunca acostumbré a mis hijos a vivir en lujos, pero nunca la pasaron mal. Presumo que esta hija y mis nietos no tienen ese pasar que les deseo y eso me preocupa. Ya he escrito la historia de cómo nos separamos con mi hija, en forma casi violenta. Creo que tiene razón en que no debo meterme en nada. Pero, ¿y los niños? Tienen que alimentarse, cuidar su salud. Yo les pago un seguro médico que no usaron para el parto. ¿Sigo pagándolo por previsión?
Me grita lo que mi hija me dice que soy un materialista. La comida es material, la salud es material, la educación es material (se paga), la casa y abrigo es material. Si preocuparme de ello es ser materialista... bueno... lo soy. Qué sensación de desconcierto tengo.
Yo, gracias a Dios, sigo trabajando, si bien con un salario bajo, pero me alcanza para vivir decentemente. No me quejo. ¿La ayudo a la Jazmín o la dejo que sufra las consecuencias de sus actos y pensamientos? ¿Cómo hacerlo, si no quiere que me meta en nada?
Qué lo parió!!!!

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