jueves, 17 de mayo de 2007
HABLÉ CON JAZMIN
Debo confesar que, si bien, uso este medio para desahogarme, es más lo que callo que lo que escribo. Sin embargo, también confieso que me produce cierta alegría, mezclada con impotencia y tristeza el hablar con mi hija Jazmín. No sé dónde vive, pues al no estar de acuerdo con el paso dado por ella, la respuesta es natural: alejarse. Pregunté por Nico. La respuesta fue sencilla y obvia: "estamos bien". Espero que así sea. No pregunté por el bebé, porque ya no me daba el cuero para disimular los sentimientos. Para que no trasciendan esos sentimientos, volví corta la conversación. Mi intención es darle señales a mi hija que estoy con ella, que no estoy cerrado.
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